lunes, 17 de enero de 2011
El dolor nos muestra el camino
Por: Horacio Cárcamo Álvarez
El sábado que paso fue triste en Magangué. Por esas cosas macabras del destino, que cuando menos lo esperamos nos sorprende con hechos que desbordan nuestra imaginación, a unas familias les toco experimentar el más cruel de los dolores: la pérdida de un ser querido.
Separarnos para siempre de alguien a quien adoramos es inconsolable; la falta del ser querido sugiere desafíos a nuestra conciencia, que se activa con remordimientos, recuerdos y alegrías. Los primeros se marcan por lo que dejamos de hacer. Sus aguijones nos mantienen en vilo añorando el tiempo perdido que pudimos haber aprovechado en brindarle besos, abrazos y, sobre todo, compañía a esa persona que parte a la eternidad. Siempre habrá una razón para perturbamos, con culpa o sin ella.
Los pueblos conformes, van perdiendo la capacidad de sorprenderse. Con espasmosa claridad, sin inmutarse y de memoria saben lo que sucederá después de cada hecho. Pierden la capacidad de reaccionar y dejan de ser inteligentes, todo es indiferencia, todo es lo mismo; la democracia o la tiranía, el déspota o el humilde. Se vuelven victimas del miedo y auspiciadores de la corrupción.
La “Mándela Asiática”, Aung Suu Kyi, sostiene que no es el poder el que corrompe sino el miedo. “El miedo a perder el poder corrompe a los que lo tienen y el miedo al azote de quienes lo ostentan corrompe a quienes están sometidos”. Las sociedades esclavizadas por la fuerza fastidiosa del poder padecen doblemente por cuenta del miedo.
Padecen los miedos de quienes para conservar el control del Estado, sin temores ni recato, saltan todas las barreras éticas, morales y legales; y los propios, que la mantienen en el ostracismo, la pobreza y atada a la yunta. El miedo invade a los pueblos de la plaga del cinismo, la resignación y la insolidaridad.
Los pueblos atados al miedo no se desarrollan, sobreviven; la cotidianidad del día les anula el pensamiento y son insensibles frente al dolor y la alegría. Como estatuas quedan a la deriva y el tiempo termina por arruinarlos, y a la postre, se destruyen al ir perdiendo la viabilidad como sociedad y entidad territorial.
El sábado pasado la muerte llego altanera, furiosa, y devolvió al cielo a Lilieth y a Elizabeth Tapias; dos ángeles en la plenitud de la vida, que disfrutaban de los encantos de su edad. Dios en su infinita sabiduría resolvió encomendarles otros encargos mejores y sublimes. La partida de estas dos niñas, quienes con sus alitas cogieron la ruta del cielo deja un sufrimiento a sus padres, a la familia y a todos los Magangueleños.
El sábado pasado la noticia del trágico accidente nos estremeció a todos. No se necesitaba conocer a las víctimas para experimentar el sufrimiento que nos ocasionaba la muerte. Un silencio rotundo embargo a cada uno de los hogares de esta villa. Con las manos sobre la cabeza no se salía del asombro. Magangué toda era una mejilla por donde rodaban lágrimas de tristeza y dolencia; todos éramos padres, hermanos y familia de lilieth y Elizabeth.
Este pueblo aún siente, no es una estatua a la que el desgreño y el olvido arruinan. Los miedos no lo han vencido, y la solidaridad en el dolor le muestran el camino que lo harán viable como sociedad y municipio.
Cuando todo pase
Por: Horacio Cárcamo Álvarez
El alud de malas noticias que copa la prensa en todas sus modalidades ha influido en el colectivo social hasta el punto de retorcer cimientos éticos y morales que en otrora orientaban el comportamiento de los hombres. Tanta influencia ha posibilitado estructurar, de hecho, unos códigos de valores tergiversados en los que la confusión posibilita darle a villanos la categoría de héroes.
La sociedad de consumo, el afán por la riqueza fácil, la crisis de la familia y el fracaso del modelo educativo han hecho que una generación de colombianos prefiera la vida azarosa e intensa, a la de virtudes, sosegada y de trabajo. Se quiere de todo, bastante y ya; y para lograrlo no importa; se asume cualquier riesgo. La moda es ser igual a los demás, hablar, comer y vestir como los demás.
Anteponerse a esa corriente universal no es fácil, empero resulta gratificante la existencia de personas a quienes la tozudez de los sueños los tiene bogando contra la corriente. Este espécimen raro en vía de extinción resalta como pavo real en mundo de pingüinos, abandera causas, y a sume liderazgos convencido que el verdadero patrimonio del hombre es perdurar por su obra en el recuerdo de los demás y en el registro positivo de la historia.
A los “founding fathers”, padres fundadores, de los Estados Unidos de América: Washington, Jefferson, Franklin, Madinson y Hamilton se les recuerda por sus luchas; lo propio sucede con los nuestros: Bolívar, Nariño, Sucre y Santander, quienes al igual que sus inspiradores superaron el olvido de la muerte con el legado libertario del que hicieron beneficiario a su pueblo. Lo ofrendado a la causa de los pueblos, la defensa del interés general y la lucha por la libertad aún no terminan de llenar las páginas de la historia.
Cuando hay causas y líderes izando sus banderas, por muy crítica que este la situación, quedan esperanzas. Nada se ha perdido, porque aún hay gente en el combate.
La causa de La Magangueleñidad no solo es un propósito cultural y folklórico, es también una bandera política que pretende aumentar la autoestima colectiva, para a partir de la retrospectiva de tiempos gloriosos Magangué rescate la dignidad que le han mancillado. En esa labor queda la tranquilidad ofrecida por Rondón a Bolívar cuando era inminente la derrota de la independencia en los Pantanos de Vargas. En Magangué quedan muchos Rondones que aún no se rinden; uno de ellos es sin duda, ni exageraciones, Álvaro Anaya; enamorado de todos los tiempos de su pueblo, soñador e ingenuo como los héroes.
Quienes conocemos a Álvaro Anaya sabemos de sus grandes calidades como ser humano y de sus luchas por Magangué en la tarea por cultivar el civismo y la civilidad. Esta vez por mucho que pretenda no podrá pasar inadvertido como es su estilo y talante, porque la Magangueleñidad tiene su impronta, y en algún tiempo habrá que reconocerle por su labor el título de héroe.
Como dijo el poeta, “todo pasa, todo muere, la materia viene y va, pero tan solo perdura lo invisible lo inmortal”. El recuerdo de quienes luchan por los pueblos es perenne, porque son invencibles e inmortales.
Cuando todo pase volverán a brillar estrellas en el cielo.
El alud de malas noticias que copa la prensa en todas sus modalidades ha influido en el colectivo social hasta el punto de retorcer cimientos éticos y morales que en otrora orientaban el comportamiento de los hombres. Tanta influencia ha posibilitado estructurar, de hecho, unos códigos de valores tergiversados en los que la confusión posibilita darle a villanos la categoría de héroes.
La sociedad de consumo, el afán por la riqueza fácil, la crisis de la familia y el fracaso del modelo educativo han hecho que una generación de colombianos prefiera la vida azarosa e intensa, a la de virtudes, sosegada y de trabajo. Se quiere de todo, bastante y ya; y para lograrlo no importa; se asume cualquier riesgo. La moda es ser igual a los demás, hablar, comer y vestir como los demás.
Anteponerse a esa corriente universal no es fácil, empero resulta gratificante la existencia de personas a quienes la tozudez de los sueños los tiene bogando contra la corriente. Este espécimen raro en vía de extinción resalta como pavo real en mundo de pingüinos, abandera causas, y a sume liderazgos convencido que el verdadero patrimonio del hombre es perdurar por su obra en el recuerdo de los demás y en el registro positivo de la historia.
A los “founding fathers”, padres fundadores, de los Estados Unidos de América: Washington, Jefferson, Franklin, Madinson y Hamilton se les recuerda por sus luchas; lo propio sucede con los nuestros: Bolívar, Nariño, Sucre y Santander, quienes al igual que sus inspiradores superaron el olvido de la muerte con el legado libertario del que hicieron beneficiario a su pueblo. Lo ofrendado a la causa de los pueblos, la defensa del interés general y la lucha por la libertad aún no terminan de llenar las páginas de la historia.
Cuando hay causas y líderes izando sus banderas, por muy crítica que este la situación, quedan esperanzas. Nada se ha perdido, porque aún hay gente en el combate.
La causa de La Magangueleñidad no solo es un propósito cultural y folklórico, es también una bandera política que pretende aumentar la autoestima colectiva, para a partir de la retrospectiva de tiempos gloriosos Magangué rescate la dignidad que le han mancillado. En esa labor queda la tranquilidad ofrecida por Rondón a Bolívar cuando era inminente la derrota de la independencia en los Pantanos de Vargas. En Magangué quedan muchos Rondones que aún no se rinden; uno de ellos es sin duda, ni exageraciones, Álvaro Anaya; enamorado de todos los tiempos de su pueblo, soñador e ingenuo como los héroes.
Quienes conocemos a Álvaro Anaya sabemos de sus grandes calidades como ser humano y de sus luchas por Magangué en la tarea por cultivar el civismo y la civilidad. Esta vez por mucho que pretenda no podrá pasar inadvertido como es su estilo y talante, porque la Magangueleñidad tiene su impronta, y en algún tiempo habrá que reconocerle por su labor el título de héroe.
Como dijo el poeta, “todo pasa, todo muere, la materia viene y va, pero tan solo perdura lo invisible lo inmortal”. El recuerdo de quienes luchan por los pueblos es perenne, porque son invencibles e inmortales.
Cuando todo pase volverán a brillar estrellas en el cielo.
La importancia de la fecha
Por: Horacio Cárcamo Álvarez
El 11 de noviembre de 1811, hacen exactamente 199 años, Cartagena se independizó del gobierno de la corona española. No obstante que la habían precedido otras ciudades, los cartageneros le imprimieron a su independencia un componente inédito frente a la dubitativa postura frente al Rey que caracterizo a las otras constituciones independentistas.
En Cartagena bajo la supervisión popular de los getsemanicenses liderados por don Pedro Romero, la Junta de Gobierno promulgo en bando la decisión de separarse definitivamente de España y, del mismo modo en representación del pueblo juraban "derramar hasta la última gota de sangre antes que faltar a tan sagrado compromiso".
Y ha bien que el pueblo cumplió con su palabra; solo lo pudo vencer el hambre después de 106 días de espantoso asedio durante el cerco de Murillo a la ciudad en 1815, militar a quien restituido Fernando VII en el trono se le había encomendado la tarea de reconquistar para la corona los antiguos territorios del imperio.
El primer sueño de libertad hecho realidad se esfumaba por cuenta del terror de la reconquista Española, a quienes el triunfo solo les duraría, apenas, el tiempo necesario que los patriotas requerían para nuevamente enrumbar la suerte de las jóvenes naciones por la senda de pueblos libres, que en el Olimpo le habían precisado la confabulación de los Dioses.
A inicios del siglo XIX eran muchas las razones que hacían insostenible el gobierno colonial; la guerra de independencia de los Estados Unidos de América, la revolución francesa con sus principios reivindicativos, las disensiones en la familia real y el descredito de las autoridades del rey, entre otras precipitaron la rebelión de las colonias hasta el punto de hacerla inevitable.
Nariño izo las banderas de Galán, el comunero; las mismas de Miranda, el trotamundos; para quien no había gloria mayor que morir por la patria y quien desde puerto Cabello mostraba al joven coronel Bolívar el camino de la gloria. Sin que fuera fácil era cuestión de tiempo.
La victoria y la libertad eran inexcusables. Las oraciones, el verbo y todo cuanto hacían los patriotas eran premonitorios de tribunos que no temían ni a los peligros de Odiseo. En Bárbula Girardot clamaba al Dios poderoso le permitiera clavar el estandarte del ejército de la libertad donde se mecía altanero el del español furioso. La sangre patriota que se derramaba por cuenta de la turbada bayoneta del ejército realista se convertía en nuevos gérmenes de vida, en anhelos de emancipación y libertad irresistible.
Es importante conmemorar esta fecha para no olvidar el derroche de patriotismo y coraje de nuestros antepasados recientes, pero ante todo lo es, para mirar en el espejo del pasado las realidades del presente. Entender que otros yugos, iguales o peores, esclavizan y martirizan al pueblo, quien sufre dolor por cuenta de nuevos tiranos que se sañan sin misericordia ocasionándole pobreza y males mayores.
viernes, 3 de septiembre de 2010
Siempre la verdad
Por: Horacio Cárcamo Álvarez
De vuelta a los recuerdos Fidel Castro presentó en estos días ante los cubanos, y particularmente ante comandantes, capitanes y soldados del ejército revolucionario que derroco al sanguinario Batista, una parte de su autobiografía: Por Todos Los Caminos De La Sierra: La victoria Estratégica. El comandante relato respaldado en su memoria datos, anécdotas, y hechos de la guerrilla que se alzo con la victoria.
Manifiesta el comandante que los partes de guerra de “Radio Rebelde” tenían como regla de oro ceñirse estrictamente a la veracidad de los acontecimientos. Para los barbudos de la Sierra “el arma principal del ejército rebelde fue siempre la verdad”. En palabras del comandante era un deber del mando informar de cualquiera vicisitud. “Los reveses hay que publicarlos también, porque de ellos se derivan lecciones útiles” aseguraba.
El estilo de ahora es cero tolerancia con la crítica. El libertador Simón Bolívar había sentenciado: “el que manda debe oír aunque sean las más duras verdades y, después de oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que produzcan los errores”. Es lo mínimo que pueden hacer los gobernantes; ellos no son amos, así compren las elecciones y, menos aun, los pueblos sus vasallos.
Los periódicos y periodistas por muy humildes que sean tienen una referencia ética que marca la pauta como la clave en la música. Decir la verdad es su deber. La verdad es la única que les permite alcanzar la independencia y el respeto. Muchas conquistas de la humanidad en materia de derechos políticos, civiles y humanos se lograron por la seriedad como la prensa oriento a la opinión.
Son muchos los ejemplos para ilustrar el papel de la prensa en la rectoría moral de los pueblos. Sin La Vagatela Nariño y los criollos de la Nueva Granada no hubiesen conocido del cambio social que recorría a Europa después de la Revolución Francesa; Igual, sucesos como el watergey americano, las chuzadas del DAS y agroingreso seguro entre otros, hubiesen quedado en la impunidad del silencio.
Donde hay prensa independiente es difícil que prospere la tiranía. Democracia es sinónimo de prensa libre. Los medios de comunicación y sus periodistas son en un Estado social de derecho sagrados e intocables. No se concibe un Estado donde el poder, público o privado, amordaza a los medios o asesinan periodistas física o moralmente.
La verdad libera y la prensa independiente consolida la libertad. División tripartita del poder, alternatividad en el gobierno y prensa libre son inalterables en los estándares de la democracia. Un gobierno que persiga la prensa con dádivas o censura esta postulado a tiempos protervos. En Colombia la Constitución Política garantiza como derecho fundamental la libertad de opinión, prensa e información.
El semanario “El Comunicador”, acorde con postulados universales del periodismo hace bien la tarea, y en medio de adversidades propias del oficio ha logrado lo difícil; posicionarse ante la opinión y hacer de faro que ilumina la ruta que ha de optarse, más temprano que tarde, para llevar a puerto seguro este barco que naufraga.
Oscar: no desmayes en el esfuerzo, la Historia te lo reconocerá.
De vuelta a los recuerdos Fidel Castro presentó en estos días ante los cubanos, y particularmente ante comandantes, capitanes y soldados del ejército revolucionario que derroco al sanguinario Batista, una parte de su autobiografía: Por Todos Los Caminos De La Sierra: La victoria Estratégica. El comandante relato respaldado en su memoria datos, anécdotas, y hechos de la guerrilla que se alzo con la victoria.
Manifiesta el comandante que los partes de guerra de “Radio Rebelde” tenían como regla de oro ceñirse estrictamente a la veracidad de los acontecimientos. Para los barbudos de la Sierra “el arma principal del ejército rebelde fue siempre la verdad”. En palabras del comandante era un deber del mando informar de cualquiera vicisitud. “Los reveses hay que publicarlos también, porque de ellos se derivan lecciones útiles” aseguraba.
El estilo de ahora es cero tolerancia con la crítica. El libertador Simón Bolívar había sentenciado: “el que manda debe oír aunque sean las más duras verdades y, después de oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que produzcan los errores”. Es lo mínimo que pueden hacer los gobernantes; ellos no son amos, así compren las elecciones y, menos aun, los pueblos sus vasallos.
Los periódicos y periodistas por muy humildes que sean tienen una referencia ética que marca la pauta como la clave en la música. Decir la verdad es su deber. La verdad es la única que les permite alcanzar la independencia y el respeto. Muchas conquistas de la humanidad en materia de derechos políticos, civiles y humanos se lograron por la seriedad como la prensa oriento a la opinión.
Son muchos los ejemplos para ilustrar el papel de la prensa en la rectoría moral de los pueblos. Sin La Vagatela Nariño y los criollos de la Nueva Granada no hubiesen conocido del cambio social que recorría a Europa después de la Revolución Francesa; Igual, sucesos como el watergey americano, las chuzadas del DAS y agroingreso seguro entre otros, hubiesen quedado en la impunidad del silencio.
Donde hay prensa independiente es difícil que prospere la tiranía. Democracia es sinónimo de prensa libre. Los medios de comunicación y sus periodistas son en un Estado social de derecho sagrados e intocables. No se concibe un Estado donde el poder, público o privado, amordaza a los medios o asesinan periodistas física o moralmente.
La verdad libera y la prensa independiente consolida la libertad. División tripartita del poder, alternatividad en el gobierno y prensa libre son inalterables en los estándares de la democracia. Un gobierno que persiga la prensa con dádivas o censura esta postulado a tiempos protervos. En Colombia la Constitución Política garantiza como derecho fundamental la libertad de opinión, prensa e información.
El semanario “El Comunicador”, acorde con postulados universales del periodismo hace bien la tarea, y en medio de adversidades propias del oficio ha logrado lo difícil; posicionarse ante la opinión y hacer de faro que ilumina la ruta que ha de optarse, más temprano que tarde, para llevar a puerto seguro este barco que naufraga.
Oscar: no desmayes en el esfuerzo, la Historia te lo reconocerá.
martes, 11 de mayo de 2010
MALOKA
HOTELES EN EL BAJO MANHATAN
“solo el espectador superficial juzga una ciudad por sus famosas avenidas y plazas públicas anunciadas por la agencias turísticas. Pero para los antiguos moradores y los visitantes curiosos la ciudad se descubre en los suburbios, donde no llegan los turistas… las afueras revelan l verdadero sentido del centro mucho más que el centro de las afueras. La vida tosca de los suburbios siempre es más reveladora que los monumentos o los edificios altos de acero y cristal” Poeta Evtuchenko
En el bajo Manhatan suceden casos que es interesante contar, porque este mundo se teje y se desteje a cada instante, en el acontecer del puerto como tal. Tuve la oportunidad de vivir por instantes en ciudades opulentas como Buenos Aires, Rio de Haneiro, Durban, Tristhaon Docunaha, Malta, Madrid, Pireos, Santorini, Rodas, Miami, San Juan de Puerto Rico, Caracas, Punta del Este entre otros ciudades barbarás donde uno no se siente y no existe; pero aquí nadie es forastero, todos no vamos cociendo en la misma olla, en este Caribe adentro donde el sol quema, donde nadie manda, donde los grandes accidentes los cometemos nosotros mismos, con veinte mil motos rodando la muerte que parece un Karma, el mercado donde está la comida, la vida está en el barro, en la mugre que hiede y se hace agradable revuelta con la basura; Al lado de la basura esta la mujer sin la cara pintada, cocinando pescado, yuca y arroz caliente y comerlo con suero, con cuchara de palo, sudando un hambre que se va, pero regresa como una maldición, porque la mayoría de las veces no tenemos para comprar la comida barata. Así es mi tierra donde no queda el norte ni el sur ni el este ni el oeste, sino aquí mi punto cardinal, porque aquí está la diáspora donde todos corremos de un lado para otro desesperadamente buscando para sobrevivir, mientras tanto otros van en sus opulentos carros con pistolas y buenos perfumes y buen vestido, divirtiéndose en privado en cabinas con perfumes y “perico”, niñas prepagos por-que le tienen miedo a sus delitos. Yo por mi parte ando de pie, no soy de ninguna parte, soy un artista y ando el mundo, “los artistas no estamos al lado de nadie, estamos en el mundo. Vengo de un gran suburbio, de un gran mar, de una ciudad puta, apetecida por la internacional oligarquía que folla viajando y mi ciudad es apropiada para la armonía y el morbo. Pero en esta trinchera se cuece la vida untándote de odios de tristeza de pobrezas impulsadas y mantenidas por la corrupción estatal, de la espoliación; durmiendo en hoteles de meretrices baratas, residencias sin nombres, buscando hijos bellos que quería tener y esta tierra me los regalo, por eso le doy mi palabra a este rio, le regalo mi poesía, mis ayunos, mis varias hambres, que en veces sudo, litigo, y me emputo, oh señor de los santos cielos, gracias por haberme dado el sentido de la estética, en esta guadaña donde vivo de la palabra como sacerdote o como la puta del cuerpo, que felicidad Dios por haberme hecho libre.
Josse Sarabia Canto. Cartagena de indias 23 de abril de 2010
“solo el espectador superficial juzga una ciudad por sus famosas avenidas y plazas públicas anunciadas por la agencias turísticas. Pero para los antiguos moradores y los visitantes curiosos la ciudad se descubre en los suburbios, donde no llegan los turistas… las afueras revelan l verdadero sentido del centro mucho más que el centro de las afueras. La vida tosca de los suburbios siempre es más reveladora que los monumentos o los edificios altos de acero y cristal” Poeta Evtuchenko
En el bajo Manhatan suceden casos que es interesante contar, porque este mundo se teje y se desteje a cada instante, en el acontecer del puerto como tal. Tuve la oportunidad de vivir por instantes en ciudades opulentas como Buenos Aires, Rio de Haneiro, Durban, Tristhaon Docunaha, Malta, Madrid, Pireos, Santorini, Rodas, Miami, San Juan de Puerto Rico, Caracas, Punta del Este entre otros ciudades barbarás donde uno no se siente y no existe; pero aquí nadie es forastero, todos no vamos cociendo en la misma olla, en este Caribe adentro donde el sol quema, donde nadie manda, donde los grandes accidentes los cometemos nosotros mismos, con veinte mil motos rodando la muerte que parece un Karma, el mercado donde está la comida, la vida está en el barro, en la mugre que hiede y se hace agradable revuelta con la basura; Al lado de la basura esta la mujer sin la cara pintada, cocinando pescado, yuca y arroz caliente y comerlo con suero, con cuchara de palo, sudando un hambre que se va, pero regresa como una maldición, porque la mayoría de las veces no tenemos para comprar la comida barata. Así es mi tierra donde no queda el norte ni el sur ni el este ni el oeste, sino aquí mi punto cardinal, porque aquí está la diáspora donde todos corremos de un lado para otro desesperadamente buscando para sobrevivir, mientras tanto otros van en sus opulentos carros con pistolas y buenos perfumes y buen vestido, divirtiéndose en privado en cabinas con perfumes y “perico”, niñas prepagos por-que le tienen miedo a sus delitos. Yo por mi parte ando de pie, no soy de ninguna parte, soy un artista y ando el mundo, “los artistas no estamos al lado de nadie, estamos en el mundo. Vengo de un gran suburbio, de un gran mar, de una ciudad puta, apetecida por la internacional oligarquía que folla viajando y mi ciudad es apropiada para la armonía y el morbo. Pero en esta trinchera se cuece la vida untándote de odios de tristeza de pobrezas impulsadas y mantenidas por la corrupción estatal, de la espoliación; durmiendo en hoteles de meretrices baratas, residencias sin nombres, buscando hijos bellos que quería tener y esta tierra me los regalo, por eso le doy mi palabra a este rio, le regalo mi poesía, mis ayunos, mis varias hambres, que en veces sudo, litigo, y me emputo, oh señor de los santos cielos, gracias por haberme dado el sentido de la estética, en esta guadaña donde vivo de la palabra como sacerdote o como la puta del cuerpo, que felicidad Dios por haberme hecho libre.
Josse Sarabia Canto. Cartagena de indias 23 de abril de 2010
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