miércoles, 16 de noviembre de 2011
martes, 15 de noviembre de 2011
La Clave esta en los impuestos
Que el desempleo haya llegado a un dígito, que la esperanza de vida haya crecido en 30 años en el último medio siglo y que varios índices que miden la calidad de vida digan que el país marcha muy bien, no significa que seamos un país equitativo.
Así lo explica Ricardo Bonilla, del Centro de Investigaciones para el Desarrollo de la Universidad Nacional, CID, que habló con EL TIEMPO, a propósito del más reciente informe de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, que ubica a Colombia como el tercer país más desigual, entre 129 estudiados, y solo por debajo de Haití y Angola.
¿Qué explica que un país en franco ascenso económico aparezca tan mal ubicado?
Porque el indicador de desigualdad tiene sus trampas, un país muy igualitario es Cuba, pero usted ve que, aunque igualitario, allí hay muchas penurias. Una cosa no quita la otra. Colombia tiene unos ingresos más altos pero no ha hecho la tarea en el tema de la desigualdad.
¿Qué tan grande es la brecha?
El 10 por ciento más rico de los colombianos, 4,6 millones, posee el 45 por ciento de la riqueza. Si le sumamos a los segundos más ricos, en total 9 millones, ambos concentran el 61 por ciento de la riqueza. Y esto quiere decir que los 37 millones de colombianos restantes solo tienen acceso al 39 por ciento de la riqueza.
¿Y no incide que hoy haya menos desempleo?
Mire, en 1994 había 14 millones de trabajadores, 8 millones asalariados y 4 millones independientes, el resto patronos, servicio doméstico y familiares. Hoy hay 20 millones, pero 6 millones son asalariados y 9 millones independientes, en estos últimos están las cooperativas de trabajo, los emprendedores que buscan sobrevivir, y esto no es empleo de calidad.
¿Qué factores inciden más en la desigualdad?
Son cuatro principales: la mala distribución de la tierra, hay 3 millones de familias campesinas con solo 5 millones de hectáreas y al otro extremo un grupo de 3 mil propietarios que tienen 40 millones de hectáreas. La concentración del capital accionario, el país tiene 2 millones de accionistas, pero solo 2.000 de ellos tienen el 82 por ciento de las acciones. La brecha en la educación: la escolaridad no es la misma en los ricos que en los pobres. Y la política tributaria, que en Colombia no es progresiva y está erosionada por exenciones, y en eso el gobierno anterior fue un campeón.
¿Por dónde comenzar a solucionar este problema?
Por una real reforma tributaria, progresiva en el impuesto de renta, sin exenciones. Por una reforma agraria, que podría comenzar con la aprobación de la Ley de Víctimas. Y con mucha voluntad política.

Así lo explica Ricardo Bonilla, del Centro de Investigaciones para el Desarrollo de la Universidad Nacional, CID, que habló con EL TIEMPO, a propósito del más reciente informe de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, que ubica a Colombia como el tercer país más desigual, entre 129 estudiados, y solo por debajo de Haití y Angola.
¿Qué explica que un país en franco ascenso económico aparezca tan mal ubicado?
Porque el indicador de desigualdad tiene sus trampas, un país muy igualitario es Cuba, pero usted ve que, aunque igualitario, allí hay muchas penurias. Una cosa no quita la otra. Colombia tiene unos ingresos más altos pero no ha hecho la tarea en el tema de la desigualdad.
¿Qué tan grande es la brecha?
El 10 por ciento más rico de los colombianos, 4,6 millones, posee el 45 por ciento de la riqueza. Si le sumamos a los segundos más ricos, en total 9 millones, ambos concentran el 61 por ciento de la riqueza. Y esto quiere decir que los 37 millones de colombianos restantes solo tienen acceso al 39 por ciento de la riqueza.
¿Y no incide que hoy haya menos desempleo?
Mire, en 1994 había 14 millones de trabajadores, 8 millones asalariados y 4 millones independientes, el resto patronos, servicio doméstico y familiares. Hoy hay 20 millones, pero 6 millones son asalariados y 9 millones independientes, en estos últimos están las cooperativas de trabajo, los emprendedores que buscan sobrevivir, y esto no es empleo de calidad.
¿Qué factores inciden más en la desigualdad?
Son cuatro principales: la mala distribución de la tierra, hay 3 millones de familias campesinas con solo 5 millones de hectáreas y al otro extremo un grupo de 3 mil propietarios que tienen 40 millones de hectáreas. La concentración del capital accionario, el país tiene 2 millones de accionistas, pero solo 2.000 de ellos tienen el 82 por ciento de las acciones. La brecha en la educación: la escolaridad no es la misma en los ricos que en los pobres. Y la política tributaria, que en Colombia no es progresiva y está erosionada por exenciones, y en eso el gobierno anterior fue un campeón.
¿Por dónde comenzar a solucionar este problema?
Por una real reforma tributaria, progresiva en el impuesto de renta, sin exenciones. Por una reforma agraria, que podría comenzar con la aprobación de la Ley de Víctimas. Y con mucha voluntad política.

sábado, 12 de noviembre de 2011
Ok
Por: Horacio Cárcamo Álvarez
Otro éxito para la fundación por la Magangueliñidad; toda la programación cultural desarrollada en esta semana alcanza altas calificaciones. Ni uno solo de los actos se exceptuo de elogios y reconocimientos.
Meritoria mención a todo el equipo humano que participo de la organización, sobre todo por la dedicación y entrega reflejada en la calidad del trabajo derrochado con lujo en todos los detalles. El esfuerzo de estos escultores posibilito la convocatoria por unos días alrededor de la vecindad, la fraternidad, la cultura y el folklor.
Trabajar cultura no es asunto de poca monta. A la cultura se le reconoce importancia en los procesos de integración de las comunidades urbanas y rurales discriminadas, en el diseño y aplicación de la política de igualdad de género y en la interpretación de las aspiraciones de la sociedad en su anhelo de justicia con cohesión social. Para Amartya Sen la cultura debe ser considerada en grande, no como un simple medio para alcanzar ciertos fines, sino como su misma base social.
La cultura esta, en lo que podríamos denominar, situación de reinvención, tanto, que hoy no se concibe el desarrollo económico sin el componente cultural. La administración pública y la dirigencia política en el mundo cada vez son más conscientes de la dimensión de la perspectiva cultural en la convivencia social.
En tiempos de globalización el mayor intercambio en la comunidad de naciones es en materia cultural. La Unesco ha observado especial interés en la tarea de recuperar y proteger el patrimonio material e inmaterial de los pueblos y en su conferencia general del año 2003 aprobó la “la convención para la salvoguardia del patrimonio cultural inmaterial”. Hoy no se discute la importancia de la política cultural en la estrategia de Desarrollo Humano.
La proxima administración municipal tiene que definir el modelo de sociedad a implementar y en el debe tener capitulo destacado el componente cultural. Desde el treinta de octubre pasado se experimenta un renacimiento con el cual moralmente se encuentra comprometido el alcalde electo, y la fundación por la Magangueleñidad es un medio idoneo para reconstruir tejido social.
El modelo de administración marcará la ruta a seguir, y por el talante de Marcelo Torres nos atrevemos a pensar, en vos alta, que se apostara por uno que promueva la inclusión social y propenda por el bienestar colectivo para que la riqueza pública sea de todos y el mototaximos y la informalidad economica no sean inevitables. La pobreza no es un destino natural, es la consecuencia de modelos de desarrollo orientados perversamente a la concentración de la riqueza, indistintamente los peligros generados en los desequilibrios sociales.
Cuando la oscuridad era más densa no era porque todo estaba perdido; en esta ocasión se trataba de la cercania de la luz del nuevo día. En Magangué cuando se paralizo el gobierno y la dirigencia política la sociedad civil avanzaba en su organización y en el debate a los grandes problemas colectivo.
Nuestro amigo Alvaro Anaya una vez más cumplio y para él es merecida la vuelta al ruedo como en las grandes faenas taurinas. Todo ok.
Gano la izquierda
Por: Horacio Cárcamo Álvarez
Es frecuente después de cada elección hacer el balance sobre quienes ganan y quienes pierden con la intención de construir el nuevo mapa político. Estos balances no dejan de ser subjetivos, porque en ellos influyen interes y porque, además, se gana de acuerdo a lo que se pretendía obtener; de ahí que no siempre ganando se gana totalmente, y contrario sensu, no siempre perdiendo se pierde del todo.
Desde la orilla de mi análisis, después del pueblo, la gran y única ganadora fue la izquierda, que lo hizo a través de Marcelo Torres, un hombre desde muy temprana edad educado en el socialismo, curtido en la lucha social y con prestigio reconocido en el escenario nacional. No es gratuito ser de los más cercanos a Gustavo Petro, de quien recibió el encargo de venir a recuperar a Magangué.
En Magangué no triunfaron personas ni instituciones políticas. El gran ganador fue el pensamiento de izquierda, como forma de concebir al Estado y al gobierno, un referente doctrinario de lo que debe ser la sociedad y el servicio público, una concepción de justicia y del progreso.
El modelo político administrativo de los últimos veinte años, que tuvo como punto de partida la privatización de los servicios públicos domiciliarios, la salud y la educación colapso, dejando como saldo un municipio inviable financiera y administrativamente, destruido en su infraestructura física y sumido en la peor pobreza. También el modelo promociono la presencia de empresarios en la política, para convertirla en un negocio y el de políticos debutando como empresarios para complementar el reinado de la corrupción.
Solo el pensamiento de izquierda en un hombre de izquierda garantiza, que el dinero público sera para resolver las necesidades sociales y no para aumentar los ceros en las cuentas bancarias de quienes secuestraron la administración. El triunfo de Marcelo no es un relevo de amos; es el inicio de la edificación de una nueva cultura política y un nuevo estilo de administrar, donde el interes general prime sobre el particular, y aunque suene a retorica recurente y barata, así sera.
A quí las cosas cambiaron desde el domingo treinta de octubre, para que nada sigua igual; la garantía la da el propio Marcelo, su historia, el compromiso con el país y su condición de hombre revolucionario. Magangué eligio como alcalde al más ilustre de sus hijos y dentro de poco saldra de la condición de municipio fayido y escandaloso, para transitar por las avenidas de ilustre y ejemplarizante.
Son pocos los días que faltan para asumir de nuevo el liderasgo en la región, y con seguridad los temas relacionados con la lucha contra la pobreza, atención a desplazados y aplicación de la ley de victimas haran parte de la agenda del próximo gobierno. La política pública sera con enfonque en derechos humanos, para que estos no sigan siendo un simple saludo a la bandera.
Triunfo el pensamiento de izquierda, no la izquierda de los Moreno, sino la izquierda de Petro; el de la lucha por lapaz, la justicia y el buen gobierno.
jueves, 11 de agosto de 2011
Partidos políticos en crisis
Por: Horacio Cárcamo Álvarez
Las cartas en materia de candidaturas para las próximas elecciones de octubre en las que se elegirán gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y ediles están sobre la meza. Los partidos y movimientos políticos; de igual forma los grupos significativos de ciudadanos dejaron consignadas en registradurías las propuestas a través de las cuales aspiran cautivar electores, por cierto, cada vez más escépticos y retrecheros.
Como ha sucedido en los últimos tiempos en esta ocasión también se harán elecciones estrenando reforma, y como era de esperarse, la incertidumbre ocasionada por los términos de aplicación de la novel norma acompaño las campañas hasta el último momento de la inscripción.
La reforma política, así se le conoce a la ley estatutaria que reglamento el acto legislativo 01 de 2009 sancionada por el presidente Santos se propone como premisa filosófica organizar una democracia de partidos, con organizaciones políticas fuertes, ordenados y sobre todos responsables; comprometidas con los principios de participación, igualdad, pluralismo, equidad, transparencia e igualdad.
Un sistema de partidos se sustentan en la coherencia ideológica y programática. A los líderes designados por las colectividades les corresponde el trabajo de promover la confrontación de las ideas en la campañas electoral y mantenerla durante la administración sin son gobierno, o por fuera de él si se pierde la contienda democrática para insistir en el desacierto de la propuesta ganadora y en las bondades de la derrotada.
Las democracias donde funcionan los partidos la oposición es un derecho garantizado; es además el instrumento para defender las tesis de quienes la ejercen y facilitar el control político al gobierno. Solo en los regímenes parlamentarios cuando el partido político triunfador no alcanza mayorías en el parlamento se acude a la alianza con partidos minoritarios para garantizar la designación del primer ministro.
En Colombia el trabajo electoral más que una empresa de partidos políticos serios y cohesionados durante mucho tiempo ha sido una actividad de intereses personales, bien sean clientelistas o caudillistas. En este sentido los partidos se han caracterizados por ser verdaderas formalidades en las que se finge su representación oportunos solo para expedir avales.
En el pasado reciente fueron tantos hasta parecer fábricas de votos encontrados a foros ideológicos y anaqueles de doctrina que los inspira desde el punto de vista de la función social. Algunos creados bajo el auspicio de plantillas burocráticas y contractuales.
La institucionalización de partidos políticos no se logra por arte de magia. Lo que antecedió las inscripciones de candidatos fue, por decir lo menos, un espectáculo circense donde los candidatos se acomodaron en la lista donde tuvieran mayores posibilidades de elegirse o de lograr el aval indistintamente del partido, sin descartar el plan B de las firmas, dejando de presente que el proyecto representado es el personal.
La crisis de los partidos es general; hace tiempo dejaron de ser corrientes de opinión. Otros medios, como las redes sociales, asumieron la vanguardia de la lucha social y movilizan a las comunidades en la defensa de derechos. Los partidos políticos son enanos inmóviles temerosos del pueblo en las calles, anclados al control de elecciones para el juego por el poder.
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sábado, 2 de julio de 2011
Los indignados
Por: Horacio Cárcamo Álvatrez
Un pequeño libro, no tiene más de 30 páginas, escrito por Stéphane Hessel se ha convertido en cuerpo de doctrina de la protesta social en España, y no es para menos.
“Indignaos”, el texto escrito en una prosa agradable plantea con absoluta sencillez el deber de la rebeldía e invita a “una verdadera insurrección contra los medios de comunicación que no proponen como horizonte para nuestra juventud más que el consumismo de masas, el desprecio de los más débiles y de la cultura, la amnesia generalizada y la competición a ultranza de todos contra todos”.
Hessel de 93 años, veterano del movimiento de resistencia y de las fuerzas combativas de la Francia libre (1940-1945), ha manifestado que su indignación fue contra el nazismo, él mismo conoció los horrores de los campos de concentración. Para Hessel la indignación de hoy es contra la absoluta decadencia, e invita a los jóvenes a indignarse contra algo en este mundo donde las cosas insoportables son muchas.
En su obra, best seller en Europa, el autor recuerda a los jóvenes que no pueden pasar de agache; les advierte que justificarse en el “yo no puedo hacer nada, yo me las apaño” solo les alcanza para lograr la resignación y mantener el statu quo del cual solo se benefician una minorías con privilegios. Si los jóvenes se comportan así, sentencia, pierden unos de los componentes indispensables del ser humano: “la capacidad de indignarse y el compromiso que nace de ella”.
Los españoles se resisten y se movilizan. La desesperanza les invadió el futuro y en las plazas expresan el desencanto con el presente. Las protestas del mundo Árabe cruzaron el Mediterráneo y se estacionaron en la Plaza del Sol donde los indignados reclaman cambios. Son muchas las razones de la indignación: crisis hipotecaria, de seguridad social, desempleo y por los salarios, que dejaron de ser el soporte de los derechos sociales.
La protesta, además, deslegitimo a los partidos políticos a quienes consideran agentes de la economía de mercado y responsables del deterioro de la sociedad de bienestar. Como el mayo francés del 68 los jóvenes en frases cortes escriben grandes compendios doctrinarios que diagnostican la problemática: “me sobra mes al final del salario”, “no falta dinero, sobran ladrones”. “esto no es una crisis, es una estafa”, son algunos de ellos.
Hessel afirma: “en situaciones como la presente, no deben existir espacios para la resignación o la apatía”. De igual manera invita a la protesta pacífica; “la violencia vuelve la espalda a la esperanza. Hay que preferir la esperanza, la esperanza de la no violencia. Es el camino que debemos aprender a seguir”. Es una referencia para quienes insisten en las armas como medio de obtener los saltos sociales. Hoy las revoluciones se hacen a través de las redes sociales, con la protesta y la irreverencia.
Por que en Colombia no nos indignamos? Buena pregunta; un país donde la mayoría están por debajo de los niveles de pobreza; abusados por políticos inescrupulosos, malos gobiernos, empresas de servicios públicos haraganes y estafadoras, guerrillas, paramilitarismo y delincuencia común es para que la protesta no cesara. La respuesta puede ser poca educación; la escasa escolaridad nos mantiene esclavizados, encadenados al cepo de la resignación.
Solo la farc-ep nos indigna, y se lo notificamos en las marchas, pero no es la única que nos produce daño.
sábado, 18 de junio de 2011
Legislación histórica
Por: Horacio Cárcamo Álvarez
La sanción de la ley de víctimas sin duda marca un punto bien alto en la historia del conflicto interno del país, y por las expectativas generadas esperamos sea el de partida hacia la reconciliación real de los colombianos.
El presidente Santos no disimuló la trascendencia del proyecto, hasta el punto, que personalmente se dirigió al Congreso de la República ha radicar lo que en aquel entonces era solamente un proyecto rescatado del naufragio político y enfrentado de nuevo a unas mayorías parlamentarias que ya lo habían abandonado en altamar. Con la certeza de quienes gobiernan para la posteridad, sin rodeo sentencio: “si esta ley se aprueba, habrá valido la pena ser presidente”.
La ley pone a prueba la sensibilidad de los colombianos. La crueldad de una guerra se puede medir en la cantidad de personas que la sufren, el grado de humanidad a la que llega una sociedad se puede medir en la generosidad con las víctimas, anotaba la revista Semana.
Nuestro conflicto es connatural a la conquista; la violencia y la fuerza fueron el argumento de penetración que utilizaron los españoles, quienes se apoderaron de las tierras de raizales a través del desplazamiento y el asesinato, victimizándolos en el nombre de Dios, o mejor, en nombre de la fe y con autorización divina del Vaticano.
El conflicto armado, cualquiera sea la orilla, crea un escenario de sufrimiento y dolor ante el cual el Estado y la sociedad no pueden ser indiferentes. Masacres, homicidios selectivos y desplazamientos de personas es la expresión más cruel de la guerra y tolerarla es la degradación fría de la sociedad.
La ley pone en la línea de prioridad a quienes, sin tener menos que ver, sufren más. A las víctimas: campesinos asesinados o desplazados para arrebatarles sus tierras o líderes sociales que se han rebelado contra el orden de discriminación y pobreza mediante el discurso, instrumento de la lucha democrática.
Hay una relación histórica entre la violencia y la tenencia de la tierra. Al respecto la Procuraduría General de la Nación ha dicho que entre 1.945 y 1.955 el 10 % de la población colombiana era desplazada; el país contaba con 18 millones de habitantes. En 1.997 el 72% de los desplazados tenían vínculos rurales, y el 13% de ellos habían vendido sus tierras por cuenta de la amenaza o el miedo.
Otros estudios indican que las zonas donde hay mayor concentración de la propiedad de la tierra se caracterizan, por ser asimismo, aquellas donde el crecimiento económico es menor, los salarios no son justos y la violencia es superior.
En las zonas de mayor concentración de la tierra el desplazamiento también es mayor, bien sea, por cuenta de terratenientes o narco paramilitares. Según datos del Incora estos últimos tienen el 42 % de las mejores tierras del país, y los pequeños propietarios aparecen solo con el 5.2%. Entre terratenientes y narco paramilitares tienen el 95% de las mejores tierras productivas del país.
La tierra es el motor del conflicto, por ello no resultara fácil para el gobierno reparar a cuatro millones de personas desarraigadas de sus territorios, y restituirles seis millones de hectáreas de tierras birladas por los señores de la guerra. El asesinato de líderes campesinos es un mensaje de quienes, Santos ha llamado la mano negra de izquierda y derecha.
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