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viernes, 24 de febrero de 2012

Derechos o caridad
Por: Horacio Cárcamo Álvarez
No hay un solo sector de la vida nacional; social, político o económico, por muy reaccionario, que no exprese su complacencia con la paz. Sin embargo, por mucho entusiasmo suscitado es poca la mención sobre lo que estarían en disposición de sacrificar en aras de lograrla.
Se coincide, por distintas  razones, en que se trata de un problema  exclusivo del Estado. Las grandes oligarquías del poder así lo expresan al reclamar seguridad, convencidas, que solo el ejercicio de la autoridad subordina a los facinerosos, y el resto de la sociedad, los común y corriente, también al considerar que no cumple con su razón filosófica e histórica al no crear las condiciones objetivas necesarias para propiciar la justicia y la equidad.
La diferencia, en la coincidencia, estriba en que  la guerra les facilita a los primeros acumular más riquezas y a los segundos  pauperizarse en medio de las limitaciones y el dolor que les causan los muertos de la confrontación. Los combatientes en todas las filas  son  hijos de familias pobres o jóvenes campesinos  desarraigados a quienes los “warlords”, señores de la guerra, les ofrecen morirse defendiendo intereses de quienes les explotan y discriminan.
Caracterizar el conflicto en Colombia no es fácil. Eduardo Pizarro lo define como un “conflicto armado interno, irregular, prolongado, con raíces ideológicas, de baja intensidad en el cual las principales víctimas son la población civil y cuyo combustible principal son las drogas ilícitas”.
El presidente Santos virando en  sentido contrario  reconoce la existencia del conflicto e “inicio un proceso masivo de apoyo a las víctimas del mismo, empezando por la restitución de sus tierras”, tal como lo ha manifestado el ex presidente Samper.
Empero, la decisión de devolver las tierras a quienes fueron despojados a punta de fusil no cae bien en las elites del país. El ex presidente Uribe vocero de ese grupo manifiesta que “la nueva legislación, y el proselitismo político que la acompañan, están creando el riesgo de generar nuevos odios contra los empresarios del campo, que ya se venían superando”.
Esta teoría resulta curiosa por invertir la lógica del conflicto convirtiendo en víctimas a los “empresarios del campo”, y en victimarios: a los campesinos que demandan, más que caridad, el derecho a que se las devuelvan. también al Estado, que en un acto de justicia creo el ordenamiento jurídico para lograr que las tierras compradas a precio de huevo podrido regresen a sus dueños raizales.
Cuando  en la sub región  de Montes de María las tierras quedaron libres de guerrilleros; derrotados militarmente; dé para-militares por las desmovilizaciones y de campesinos que las abandonaron por las masacres y el desplazamiento forzado aparecieron los “empresarios del campo y se hicieron a 37 mil hectáreas a través de toda clase de triquiñuelas. Despojo que conto con el concurso, según el informe de la revista Semana, de “funcionarios del Incoder, y algunos notarios y funcionarios de la oficina de Registro Público.
El despojo transformo la propiedad en Montes de María. Convirtió los minifundios, en otrora de campesinos prósperos, en latifundios de  “empresarios del campo”. El derecho a la democratización de la propiedad de la tierra ahora lo suplanta la misericordia de los terratenientes, como en los cortijos de la época feudal donde por caridad se les bridaba a los campesinos explotados un plato de comida caliente en navidad.



lunes, 13 de febrero de 2012

En estado demencial



Por: Horacio Cárcamo Álvarez
Resulta patética la actuación de la guerrilla. Cada vez que el gobierno deja ver la posibilidad de explorar caminos de diálogos para aliviar el dolor de la guerra ella responde con “bombas y matando inocente”, como lo ha dicho el presidente Santos. Los atentados de los últimos días contra civiles inocentes en Nariño y Cauca han dejado más de 16 muertos, 114 heridos y en evidencia el estado demencial de la farc-ep.
Esta guerrilla anacrónica envejecida en el monte, no guarda distancia de otros grupos terroristas como el de paramilitares y narcotraficantes, además es de orejas sordas a las recriminaciones de la comunidad internacional y ciega ante el desprecio expresado, de todas las formas posibles, por el pueblo colombiano. Como si nada pasara y con el mayor cinismo habla de paz mientras mata civiles; se quejan por la desproporción en la utilización de la fuerza cuando las del orden dan de baja a sus comandantes, y ellos siembran minas quiebra patas, y se divierten masacrando mujeres y niños.
La farc-ep se empecina en demostrar que no tiene ideales políticos y que simplemente son bandoleros de baja ralea embriagados con la muerte, como si eso no se supiese. Está claro que aquello – lo de los ideales políticos - se perdió hace mucho tiempo en la manigua por cuenta del negocio con las drogas y el del tráfico de seres humanos vilmente reducidos a la categoría de simples mercancías.
Están al descubierto; se les teme por su demencia destructiva y su indiferencia ética en el conflicto del cual son prisioneras. Por cuenta del negocio de las drogas olvidaron sus raíces políticas e ideológicas y están en la cumbre de su desprestigio ante estamentos nacionales e internacionales.
Monseñor Rubén Salazar, presidente de la conferencia episcopal, en la reciente asamblea de obispos manifestó que la farc-ep “dejo de ser una guerrilla que tenía ideales y se convirtió en una banda terrorista”; y como si esto fuera poco, el presidente Santos las identifica en el grupo de “la mano negra y peluda de las extremas ilegales” empeñado en sabotear la implementación de la ley de tierras, instrumento del gobierno para devolver más de dos millones y medio de hectáreas despojadas a campesinos y cuatro millones abandonadas por quienes en medio de la pobreza se desplazaron para preservar la vida.
La guerrilla colombiana no solo desconoce lo que está pasando en Colombia, donde la sociedad repudia la vía armada, y contrario sensu da oportunidades al pensamiento de izquierda a través de la lucha política democrática, como en el caso de Bogotá y Magangué.Tampoco lee los cambios que experimenta el mundo donde las revoluciones armadas fueron relevadas por las marcha de indignados y donde no hay posibilidad a la impunidad para delitos de lesa humanidad.
Ahora; el que se desprecie a la guerrilla no quiere decir que las cosas estén bien o que hayan desaparecido lo que Marx llamo condiciones objetivas de la revolución. Ostentamos el deshonroso tercer puesto en la lista de países más desiguales del mundo, superados solo por Haití y Angola.
Los empleos que se generan no son de calidad. Tenemos menos trabajadores que en 1994 porque la vinculación es a través de cooperativas o contratos de prestación de servicios para desnaturalizar la relación laboral a favor del patrono llámese particular o Estado y la concentración de la propiedad de la tierra es igual o peor que a comienzos del siglo pasado. Tres millones de familias campesinas tienen solo 5 millones de hectáreas, mientras que tres mil propietarios terratenientes tienen 40 millones de hectáreas.
Aun así la lucha es por la vía democrática, convencidos, que la violencia solo sirve para alentar más violencia en un espiral de nunca terminar.

lunes, 6 de febrero de 2012

El Nuevo Magangué


Por: Horacio Cárcamo Álvarez
No sé si en el cotejo con otros años los feligreses que este dos de febrero acompañaron a la virgen de La Candelaria eran más o si eran menos; lo que si palpe es que fueron muchísimos en un solo entusiasmo de despertar. La romería era grande y el afán por ver a la negrita sobresaltaba del corazón de la gente mientras La Virgen desde su trono saludaba a los súbditos de su reino de fe y esperanza que domina desde tiempos memoriales.
Observando cómo se engalano el pueblo para sus festejos me aparte por un momento de Nietzsche y comprendí que la religión es una cantidad de cosas manifiestas en el fervor popular y que, de alguna manera, a través de ella también se puede conspira contra el orden preestablecido por el hombre cuando este daña intereses colectivos con la perversión de la institucionalidad; y debe ser así, porque no hay nada ni nadie que tenga más fuerza moral y espiritual que la convocatoria de un Santo.
Para destacar en esta fiestas esta la presentación de lo que podríamos llamar el cuerpo filosófico o de doctrina del triunfo electoral de Marcelo definido en la propuesta del “Nuevo Magangué”, impulsada con su liderazgo y el de la sociedad de amigos que trabaja como una instancia de fortalecimiento a la administración pública a partir de la sociedad civil con el trabajo voluntario, desinteresado y sin ánimo de lucro de quienes la conforman
Si me correspondiera concluir sobre lo que se vivió en estos días de la Virgen lo resumiría en una palabra que le escucho con mucha frecuencia a Oscar García cuando quiere describir sin esfuerzos retóricos una situación sobresaliente, y sencillamente diría “vacano”.
Lo religioso fue vacano; porque la feligresía se hinco ante su soberana y la acompaño por su reino de fe con devoción renovada; el rencuentro fue vacano; porque nos volvimos a ver con quienes por cualquier razón permanecen fuera de esta micro geografía haciendo patria desde sus oficios y, por último, la actividad académica que se desplego también fue vacana; porque como en la antigua Grecia la ciudad se convirtió en un corredor por donde circularon grandes maestros compartiendo con nosotros sus conocimientos y experiencias hablándonos de desarrollo, de calidad educativa, de cultura, del río, de inmigración, etc.
El trafalgar del pasado 30 de octubre es apenas una de las revoluciones, otras están por venir. La educativa arranco y después de los próximos cuatro años ya nada será igual. Si fajardo convirtió a Medellín en una ciudad educada, Marcelo hará de Magangué una ciudad social y la jugada, tal como se advierte, está en la educación; la cual debe ser el medio efectivo para transformar las estructuras sociales vetustas para “El Nuevo Magangué” que se sueña y por el que se lucha.
Educación con enfoque es sobre lo que se trabaja para lograr articular toda la política social del municipio con el concepto de derechos fundamentales, medio ambiente, paz y superación de la pobreza entre otros. Como lo manifestó Rodolfo Manuel Posada el sistema escolar debe contribuir de manera decisiva a la solución de las necesidades y demandas de la sociedad actual y futura.
Es ahora, metámonos todos en este cuento, los astros se alinearon y confabulan a nuestro favor.
Nota: Felicitaciones para Chachi por el liderazgo en el foro educativo y a Álvaro Anaya por la organización de las fiestas y ferias de la Candelaria.

sábado, 28 de enero de 2012

Se acabó el recreo



Por: Horacio Cárcamo Álvarez
No se puede aplazar la discusión sobre la situación social del municipio con el fin de definir estrategias que permitan avanzar; primero: en el forjamiento de una sociedad más equitativa y justa y segundo: en los logro de las metas de desarrollo del milenio,
Se acabó el recreo, y hay que trabajar en esa dirección o de lo contrario llegaremos al punto donde el retorno será muy difícil. Ciudades vivas como Magangué no pueden dejarse coger de las tareas porque los volúmenes acumulados resultan complicados de evacuar y exigen luego mayores esfuerzos y recursos. Con aplazar el estudio y la confrontación del problema solo se logra aumentar su complejidad e intensidad.
Magangué afronta los problemas propios de las ciudades grandes y medianas del mundo: espacio público, movilidad, seguridad, servicios domiciliarios, exigencias en salud y educación, y democratización. Cada uno de ellos en gran medida consecuencia del proceso de urbanización acelerado en el afán de mejores ingresos, calidad de vida, acceso a la tecnología y, en no pocos casos, por el desplazamiento forzado por hambre o violencia.
Los organizadores de las festividades de la Virgen de la Candelaria han tenido a bien aprovechar el momento de fervor religioso para hablar de temas trascendentales en el desarrollo del municipio desde la perspectiva de la cuenca del Río Grande. Suponemos este ejercicio como el preludio de lo que viene en la discusión del plan de desarrollo y el plan de ordenamiento territorial donde se definirán reglas del nuevo pacto social, el cual desde nuestra óptica debe propender por convertir la asociación de ciudadanos en un cuerpo moral y colectivo que defienda sus derechos y los interés de la sociedad desde lo público.
La educación es de los temas de la agenda, y resulta pertinente que así sea; sobre todo cuando se ha insistido en que es un mecanismos para disminuir la brecha social y a demás, sus resultados en cobertura y calidad, al igual que en el departamento y el país, no son para nuestro municipio los mejores a pesar de grandes esfuerzos e importantes inversiones.
En cobertura donde mejor nos va la deserción intra-anual es superior al 4%. La inter-año se torna preocupante si se tiene en cuenta que solo en el tránsito de 9 grado (1927 matrículas en el año 2009) a décimo (1727 en el año 2010) esta fue de 10.37 %; 200 alumnos menos en el sistema educativo de un año a otro.
El panorama en calidad no es menos desalentador de acuerdo a los resultados en las pruebas censales Saber e Icfes. En las primeras los promedios obtenidos son inferiores a los del departamento y la nación; y las segundas, en el 2010, quedaron lejos de colmar las expectativas.
El análisis del sector educativo no se puede hacer en blanco y negro, y además, demanda una alta dosis de humildad; sobre todo, si se tiene en cuente la existencia de problemas motriz que lo impactan como el hambre y la desnutrición. La salud y la nutrición del niño hay que cuidarla desde antes del nacimiento. De esto depende el éxito o fracaso escolar ha señalado el Banco Mundial.
Cuenta Oppenheimer que en una entrevista le pregunto a la presidenta de Finlandia: ¿cómo hizo para pasar su país de una economía agrícola exportadora de madera, a una exportadora de alta tecnología? Y ella le respondió: sencillo, y se resume en tres palabras: educación, educación, educación.

domingo, 22 de enero de 2012

En medio del dolor


En medio del dolor
Por: Horacio Cárcamo A
Otra vez, por cuenta de la acción criminal de sicarios la gran familia magangueleña y en particular la de Yadira Borrego Herrera se viste de luto. Sin atenuantes el dolor que causa la muerte injusta de esta mujer destacada en bondades lacera los corazones de quienes la quisieron y compartieron con ella en la cotidianidad de la vida y el trabajo; también hiere profundamente a toda la sociedad que le toca llorar sin consuelo posible la partida de sus mejores hijos cuando más se aboga por la justicia y la paz.
En las sociedades modernas es imposible concebir la muerte como un instrumento de lucha política o de cualquier tipo; el tiempo de los barbaros quedo como recuerdo negro en la historia de las civilizaciones y nadie puede connotar como un derecho el disponer de la vida de sus semejantes por la superioridad que le da el poder de las armas o la riqueza.
Desde hace mucho tiempo la violencia nos desangra y es además el gran cáncer que carcome la nación. Muchas son las generaciones de colombianos a las que nos toco ver abaleado a un amigo familiar o líder, gestores de sueños e ilusiones. Desde el inicio de la república nos matamos por cualquier razón como si este fuese un camino inexorable. Posiblemente la crueldad de las guerras de independencia hayan desarrollado en los colombianos el gen de la violencia y esta malformación genética sea la causa que nos impulse a matarnos por todo, Dios nos libre de ese designio si es así.
Cuántos muertos faltan para terminar con este espiral de desgracias? Tamaño interrogante orbita en el pensamiento de la gran mayoría, como nave que pierde el control en el espacio, y en medio de tanta incertidumbre nos asaltan nuevamente los miedos envueltos en otro interrogante: quien será el próximo muerto? Cualquiera podría ser, incluso nosotros mismos, si estamos en un país donde se mata por lo que se piensa, habla o escribe; donde, como en la canción ranchera, la vida no vale nada, o para ser más exactos: donde la vida vale menos que un celular.
De bueno los miedos no han sido suficientes como para cohibirnos el derecho a expresar el repudio y la indignación contras los asesinos, contra los mercaderes de la muerte, esa especie de monstruos que van por ahí llenando hogares de huérfanos y viudas. Las calles han sido testigo de los claros mensajes de rechazo que la sociedad colombiana envía a todos los señores de la guerra. A guerrilla, paramilitares, bacrim o delincuencia común; no se les quiere, sus métodos de odios nos lastiman en demasía y avergüenzan ante el mundo.
El sepelio de Yadira Borrego fue un momento eterno de expresión de amor y solidaridad con su familia y su hijita; también fue un acto colectivo de malestar y rabia contra quienes segaron su existencia. No es fácil llevar a su última morada a personas útiles a la sociedad, al Estado y la familia cuando están en pleno torrente de vida y productividad. Eso duele demasiado en el alma de los pueblos.
Sin embargo, y a pesar de todo, el dolor y los miedos no nos pueden abatir; debemos mantenernos firmes en el umbral que conduce al palacio de la paz, y seremos, como dijese el apóstol de los derechos civiles y la democracia, Martin Luther Kingn, capaces de esculpir de la montaña de la desesperación una piedra de esperanza.

jueves, 19 de enero de 2012

Tiempos difíciles



Por: Horacio Cárcamo Álvarez
Si quisiera Marcelo podría tomar de aquel famoso discurso de Winston Churchill pronunciado en la casa de los comunes del parlamento del Reino Unido, la frase: “no tengo nada más que ofrecer que sangre, sudor y lágrimas”.
Churchill le anunciaba a su gente que cualquier necesidad o compromiso sería desplazado por el objetivo final que imponía el bombardeo de los ejércitos nazis. No había, no podía existir por el decoro y la supervivencia de los ingleses un objetivo distinto al de la victoria “por largo y duro que fuese el camino”.
Aunque parezca exagerada la comparación es útil, y lo es más por el estado de postración en el que se encuentra Magangué demandando todo: servicios públicos domiciliarios, salud, educación, recreación, comida, y dignidad; acá en los términos de Churchill la victoria no hace referencia a la rendición militar del ejército invasor, sino a la conquista de la decencia administrativa, sin ella todo lo demás costará demasiado.
Los tiempos son difíciles y después del triunfo electoral falta mucho por recorrer y precisamente el camino que nos corresponde andar no está despejado de obstáculos e incomprensiones; aún así, hay fe en el mañana, se rescato del ostracismo los sueños políticos aniquilados por la opresión y la confianza en el líder nos ha convencido de la posibilidad de soñar con un mejor futuro.
Hay que liberar lo público, y hacerlo no consiste precisamente en relevar a estructuras clientelistas del presente reciente por las del pasado. La dinámica de los relevos cíclicos producen lo mismo, lo que hay: pobreza, ruptura del tejido social, indiferencia, anarquía y frustración. Nadie puede imaginarse su cercanía con el alcalde como la conquista de un territorio que a usanza de otros tiempos les entregaban a los conquistadores el derecho a levantarse con la riqueza encontrada.
Marcelo prometió cruzar el Rubicón de la corrupción para devolver a la sociedad la confianza perdida ante el desgreño generalizado, que hoy tiene al municipio en situación de inviabilidad administrativa. Mucha expectación hay al rededor del equipo escogido para llevar la vocería de la administración en las respectivas secretarías de quienes se espera actúen en consonancia con el alcalde. Si logran instalar la decencia administrativa en el palacio del gobierno el pueblo comprenderá la demora en las realizaciones materiales, no importa la tardanza si la ética preside las actuaciones públicas.
Quienes han estudiado la crisis mundial del momento han coincidido en que la razón no es sola económica. El mundo en general experimenta un problema ético y de valores. En las movilizaciones de los indignados se reclama con insistencia un comportamiento ético a las personas que ostentan el poder. El mensaje también es para Magangué. Es tiempo que los pocos beneficiados con grandes riquezas a expensa de la miseria colectiva se desactiven, que es desactivar una bomba de tiempo en cuenta regresiva.
Alfredito Amín en su columna titulada “Convocar, convocar y convocar” le propone al alcalde que concite a la sociedad. Mejor idea difícil. Convoque a todos, haga de la participación ciudadana un componente real de gerencia pública. Convoque a quienes no están pendiente de contratos o beneficios personales, a quienes solo desean el resurgir de Magangué y para quienes la única contraprestación anhelada es la convivencia, la justicia y la paz, estos ciudadanos son imprescindibles.

lunes, 9 de enero de 2012

Año nuevo, gobierno nuevo



Por: Horacio Cárcamo Álvarez
El 25 de diciembre apenas despuntando el día conocí en la puerta de mi casa a una niña que escasamente podía alcanzar los diez años. Tenía la dulzura y el encanto de todas las personas de su edad, pero sus ojos reflejaban el dolor que produce la carga pesada de la indolencia de la sociedad y la que genera la bellaquería de los malos gobiernos.
Mientras algunos niños jugaban con los regalos recibidos del niño Dios mi amiguita accidental vendía arepas en una tártara, negocio que no era de su mamá, sino de una tía que le daba a ganar dos mil quinientos pesos si las vendía todas. Esos recursos más lo que lograban la hermanita mayor un año haciendo oficios en otra casa y los que la mamá percibía ocasionalmente lavando ropa ajena constituían los ingresos de la familia, el padre las había abandonado, posiblemente avergonzado por no poder resolver las penurias de la pobreza.
Mi amiguita y su hermana no van a la escuela, no lo han hecho nunca, no saben ni leer ni escribir; en la era del conocimiento son analfabetas. Los niños pobres no tienen otra; tienen que escoger una de dos: comen o se educan. Por desfortuna el hambre puede más que los saberes; el tronar de las tripas logra más que la ignorancia. Por respeto a esos seres humanos no quiero expresar lo que les depara con seguridad el futuro si el gobierno y la sociedad no actúan diligentemente.
Esas dos niñas son apenas el reflejo del modelo de sociedad insolidaria e inequitativa que debe expirar con el liderazgo del primer empleado del pueblo, como se hace llamar el alcalde. Así algunos pocos tengan otra cuenta el triunfo electoral del treinta de octubre fue el resultado de la indignación de los magangueleños que se levantaron contra la corrupción que tiene padeciendo a cientos de familia como la de mi amiguita; sin educación, sin salud y con hambre. A Marcelo nadie lo llevo a la alcaldía, el condujo al pueblo a la victoria.
El presidente Correa ha dicho que en América Latina ganarse las elecciones no es ganarse el poder; es esta la razón que motiva a defender la obra del alcalde y a respaldar sus actuaciones para que el poder no salga de la heredad del pueblo. Las revoluciones no se hacen para ganar y luego entregarlas, hay que defenderlas con identidad de clase y política. El poder no es para hacer lo mismo; es el instrumento para lograr las transformaciones.
El año nuevo se inicio con gobierno nuevo, y la posesión del líder la convirtió la sociedad en un acto de fe y de convocatoria al futuro. La avenida Luis Carlo Galán por momento parecía la plaza de la revolución en la Habana un primero de mayo y las acampadas de los indignados, en Tahrir, Sintagma y la plaza del Sol. Qué bueno sería que ese espacio de la avenida se conociera como el “sector de la libertad”, habida cuenta fue ahí donde el pueblo convalido el rescate de las riendas de su destino como lo expreso Marcelo.
Todo se alinea del lado de Marcelo, que es la orilla del pueblo. Hasta la naturaleza mostro su regocijo con la felicidad de la gente el dos de enero. Esa tarde de la democracia el Sol se oculto temprano para que el calor canicular diera paso a una brisa suave y rica que refresco el ambiente y luego transportó al presidente Santos a este puerto.
Presidente Santos: no deje solo a este hombre providencial en quien hemos depositado nuestros sueños. Ayúdelo, ayúdenos. No quedo nada, todo está por hacer.

domingo, 25 de diciembre de 2011

miércoles, 7 de diciembre de 2011


El 6 de diciembre del año en curso el pueblo colombiano una vez más reprocho con vehemencia a la guerrilla de la Farc-ep;esta vez lo hizo indignado por el vil asesinato de un grupo de secuestrados de nuestras fuerzas militares, aquienes asesinaron con tiros de gracia.
El país no quiere más violencia y desea la paz. "Hay que entender que la violencia vuelve la espalda a la esperanza. Hay que preferir la esperanza de la no-violencia".

CORRALEJAS

Por: POCHO PEÑARREDONDA

Trepidar de higueretos, barasanta y roble amarrados con majagua. Rudimentarios palcos en madera resistente a la euforia de la muchedumbre enardecida por el ímpetu de Baco, sirven de escenario a osados Manoletes, capaces de dejar arrastrar sus vísceras inmisericordemente bajo el sofocante calor tropical,... a cambio de espontáneos aplausos y mísera retribución monetaria.
Llegan como autómatas a cuanta población este de pláceme patronal, para exhibir sus dotes de tosca tauromaquia El olor a pólvora y el estridente resonar del porro paleteao parido de las entrañas empíricas de Emiro Naranjo y ejecutado virtuosamente por la 19 de Marzo de Laguneta, Córdoba, indican el preludio de una enardecida jornada taurina El astado, amedrentado por el bullicio y guapirreo de más de dos mil almas apilonadas en los tenderetes de rustica madera, está por salir.
El Balay y El Arranca Teta irrumpen del toril en una despavorida embestida a cuanto obstáculo vean en el camino. En esa rutina emana la sangre que tiñe de escarlata el polvoriento tapete de la maltrecha plaza, recinto pasional de incautos parroquianos embelesados por el alucinante efecto etílico del ñeque. Mientras que el negro Rocha y el Mocho Acuña, alardean de sus dotes de domador y banderillero, respectivamente Arriba en los palcos, María Varilla con su descomunal trasero, pechos insinuantes y el rostro pintorreteado, baila frenéticamente, sin percatarse que abajo los intestinos de su amante de ocasión, sirven de testimonio de la bravura del Balay.

martes, 15 de noviembre de 2011

La Clave esta en los impuestos

Que el desempleo haya llegado a un dígito, que la esperanza de vida haya crecido en 30 años en el último medio siglo y que varios índices que miden la calidad de vida digan que el país marcha muy bien, no significa que seamos un país equitativo.

Así lo explica Ricardo Bonilla, del Centro de Investigaciones para el Desarrollo de la Universidad Nacional, CID, que habló con EL TIEMPO, a propósito del más reciente informe de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, que ubica a Colombia como el tercer país más desigual, entre 129 estudiados, y solo por debajo de Haití y Angola.

¿Qué explica que un país en franco ascenso económico aparezca tan mal ubicado?

Porque el indicador de desigualdad tiene sus trampas, un país muy igualitario es Cuba, pero usted ve que, aunque igualitario, allí hay muchas penurias. Una cosa no quita la otra. Colombia tiene unos ingresos más altos pero no ha hecho la tarea en el tema de la desigualdad.

¿Qué tan grande es la brecha?

El 10 por ciento más rico de los colombianos, 4,6 millones, posee el 45 por ciento de la riqueza. Si le sumamos a los segundos más ricos, en total 9 millones, ambos concentran el 61 por ciento de la riqueza. Y esto quiere decir que los 37 millones de colombianos restantes solo tienen acceso al 39 por ciento de la riqueza.

¿Y no incide que hoy haya menos desempleo?

Mire, en 1994 había 14 millones de trabajadores, 8 millones asalariados y 4 millones independientes, el resto patronos, servicio doméstico y familiares. Hoy hay 20 millones, pero 6 millones son asalariados y 9 millones independientes, en estos últimos están las cooperativas de trabajo, los emprendedores que buscan sobrevivir, y esto no es empleo de calidad.

¿Qué factores inciden más en la desigualdad?

Son cuatro principales: la mala distribución de la tierra, hay 3 millones de familias campesinas con solo 5 millones de hectáreas y al otro extremo un grupo de 3 mil propietarios que tienen 40 millones de hectáreas. La concentración del capital accionario, el país tiene 2 millones de accionistas, pero solo 2.000 de ellos tienen el 82 por ciento de las acciones. La brecha en la educación: la escolaridad no es la misma en los ricos que en los pobres. Y la política tributaria, que en Colombia no es progresiva y está erosionada por exenciones, y en eso el gobierno anterior fue un campeón.

¿Por dónde comenzar a solucionar este problema?

Por una real reforma tributaria, progresiva en el impuesto de renta, sin exenciones. Por una reforma agraria, que podría comenzar con la aprobación de la Ley de Víctimas. Y con mucha voluntad política.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Ok



Por: Horacio Cárcamo Álvarez
Otro éxito para la fundación por la Magangueliñidad; toda la programación cultural desarrollada en esta semana alcanza altas calificaciones. Ni uno solo de los actos se exceptuo de elogios y reconocimientos.
Meritoria mención a todo el equipo humano que participo de la organización, sobre todo por la dedicación y entrega reflejada en la calidad del trabajo derrochado con lujo en todos los detalles. El esfuerzo de estos escultores posibilito la convocatoria por unos días alrededor de la vecindad, la fraternidad, la cultura y el folklor.
Trabajar cultura no es asunto de poca monta. A la cultura se le reconoce importancia en los procesos de integración de las comunidades urbanas y rurales discriminadas, en el diseño y aplicación de la política de igualdad de género y en la interpretación de las aspiraciones de la sociedad en su anhelo de justicia con cohesión social. Para Amartya Sen la cultura debe ser considerada en grande, no como un simple medio para alcanzar ciertos fines, sino como su misma base social.
La cultura esta, en lo que podríamos denominar, situación de reinvención, tanto, que hoy no se concibe el desarrollo económico sin el componente cultural. La administración pública y la dirigencia política en el mundo cada vez son más conscientes de la dimensión de la perspectiva cultural en la convivencia social.
En tiempos de globalización el mayor intercambio en la comunidad de naciones es en materia cultural. La Unesco ha observado especial interés en la tarea de recuperar y proteger el patrimonio material e inmaterial de los pueblos y en su conferencia general del año 2003 aprobó la “la convención para la salvoguardia del patrimonio cultural inmaterial”. Hoy no se discute la importancia de la política cultural en la estrategia de Desarrollo Humano.
La proxima administración municipal tiene que definir el modelo de sociedad a implementar y en el debe tener capitulo destacado el componente cultural. Desde el treinta de octubre pasado se experimenta un renacimiento con el cual moralmente se encuentra comprometido el alcalde electo, y la fundación por la Magangueleñidad es un medio idoneo para reconstruir tejido social.
El modelo de administración marcará la ruta a seguir, y por el talante de Marcelo Torres nos atrevemos a pensar, en vos alta, que se apostara por uno que promueva la inclusión social y propenda por el bienestar colectivo para que la riqueza pública sea de todos y el mototaximos y la informalidad economica no sean inevitables. La pobreza no es un destino natural, es la consecuencia de modelos de desarrollo orientados perversamente a la concentración de la riqueza, indistintamente los peligros generados en los desequilibrios sociales.
Cuando la oscuridad era más densa no era porque todo estaba perdido; en esta ocasión se trataba de la cercania de la luz del nuevo día. En Magangué cuando se paralizo el gobierno y la dirigencia política la sociedad civil avanzaba en su organización y en el debate a los grandes problemas colectivo.
Nuestro amigo Alvaro Anaya una vez más cumplio y para él es merecida la vuelta al ruedo como en las grandes faenas taurinas. Todo ok.

Gano la izquierda


Por: Horacio Cárcamo Álvarez
Es frecuente después de cada elección hacer el balance sobre quienes ganan y quienes pierden con la intención de construir el nuevo mapa político. Estos balances no dejan de ser subjetivos, porque en ellos influyen interes y porque, además, se gana de acuerdo a lo que se pretendía obtener; de ahí que no siempre ganando se gana totalmente, y contrario sensu, no siempre perdiendo se pierde del todo.
Desde la orilla de mi análisis, después del pueblo, la gran y única ganadora fue la izquierda, que lo hizo a través de Marcelo Torres, un hombre desde muy temprana edad educado en el socialismo, curtido en la lucha social y con prestigio reconocido en el escenario nacional. No es gratuito ser de los más cercanos a Gustavo Petro, de quien recibió el encargo de venir a recuperar a Magangué.
En Magangué no triunfaron personas ni instituciones políticas. El gran ganador fue el pensamiento de izquierda, como forma de concebir al Estado y al gobierno, un referente doctrinario de lo que debe ser la sociedad y el servicio público, una concepción de justicia y del progreso.
El modelo político administrativo de los últimos veinte años, que tuvo como punto de partida la privatización de los servicios públicos domiciliarios, la salud y la educación colapso, dejando como saldo un municipio inviable financiera y administrativamente, destruido en su infraestructura física y sumido en la peor pobreza. También el modelo promociono la presencia de empresarios en la política, para convertirla en un negocio y el de políticos debutando como empresarios para complementar el reinado de la corrupción.
Solo el pensamiento de izquierda en un hombre de izquierda garantiza, que el dinero público sera para resolver las necesidades sociales y no para aumentar los ceros en las cuentas bancarias de quienes secuestraron la administración. El triunfo de Marcelo no es un relevo de amos; es el inicio de la edificación de una nueva cultura política y un nuevo estilo de administrar, donde el interes general prime sobre el particular, y aunque suene a retorica recurente y barata, así sera.
A quí las cosas cambiaron desde el domingo treinta de octubre, para que nada sigua igual; la garantía la da el propio Marcelo, su historia, el compromiso con el país y su condición de hombre revolucionario. Magangué eligio como alcalde al más ilustre de sus hijos y dentro de poco saldra de la condición de municipio fayido y escandaloso, para transitar por las avenidas de ilustre y ejemplarizante.
Son pocos los días que faltan para asumir de nuevo el liderasgo en la región, y con seguridad los temas relacionados con la lucha contra la pobreza, atención a desplazados y aplicación de la ley de victimas haran parte de la agenda del próximo gobierno. La política pública sera con enfonque en derechos humanos, para que estos no sigan siendo un simple saludo a la bandera.
Triunfo el pensamiento de izquierda, no la izquierda de los Moreno, sino la izquierda de Petro; el de la lucha por lapaz, la justicia y el buen gobierno.

jueves, 11 de agosto de 2011

Partidos políticos en crisis



Por: Horacio Cárcamo Álvarez
Las cartas en materia de candidaturas para las próximas elecciones de octubre en las que se elegirán gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y ediles están sobre la meza. Los partidos y movimientos políticos; de igual forma los grupos significativos de ciudadanos dejaron consignadas en registradurías las propuestas a través de las cuales aspiran cautivar electores, por cierto, cada vez más escépticos y retrecheros.
Como ha sucedido en los últimos tiempos en esta ocasión también se harán elecciones estrenando reforma, y como era de esperarse, la incertidumbre ocasionada por los términos de aplicación de la novel norma acompaño las campañas hasta el último momento de la inscripción.
La reforma política, así se le conoce a la ley estatutaria que reglamento el acto legislativo 01 de 2009 sancionada por el presidente Santos se propone como premisa filosófica organizar una democracia de partidos, con organizaciones políticas fuertes, ordenados y sobre todos responsables; comprometidas con los principios de participación, igualdad, pluralismo, equidad, transparencia e igualdad.
Un sistema de partidos se sustentan en la coherencia ideológica y programática. A los líderes designados por las colectividades les corresponde el trabajo de promover la confrontación de las ideas en la campañas electoral y mantenerla durante la administración sin son gobierno, o por fuera de él si se pierde la contienda democrática para insistir en el desacierto de la propuesta ganadora y en las bondades de la derrotada.
Las democracias donde funcionan los partidos la oposición es un derecho garantizado; es además el instrumento para defender las tesis de quienes la ejercen y facilitar el control político al gobierno. Solo en los regímenes parlamentarios cuando el partido político triunfador no alcanza mayorías en el parlamento se acude a la alianza con partidos minoritarios para garantizar la designación del primer ministro.
En Colombia el trabajo electoral más que una empresa de partidos políticos serios y cohesionados durante mucho tiempo ha sido una actividad de intereses personales, bien sean clientelistas o caudillistas. En este sentido los partidos se han caracterizados por ser verdaderas formalidades en las que se finge su representación oportunos solo para expedir avales.
En el pasado reciente fueron tantos hasta parecer fábricas de votos encontrados a foros ideológicos y anaqueles de doctrina que los inspira desde el punto de vista de la función social. Algunos creados bajo el auspicio de plantillas burocráticas y contractuales.
La institucionalización de partidos políticos no se logra por arte de magia. Lo que antecedió las inscripciones de candidatos fue, por decir lo menos, un espectáculo circense donde los candidatos se acomodaron en la lista donde tuvieran mayores posibilidades de elegirse o de lograr el aval indistintamente del partido, sin descartar el plan B de las firmas, dejando de presente que el proyecto representado es el personal.
La crisis de los partidos es general; hace tiempo dejaron de ser corrientes de opinión. Otros medios, como las redes sociales, asumieron la vanguardia de la lucha social y movilizan a las comunidades en la defensa de derechos. Los partidos políticos son enanos inmóviles temerosos del pueblo en las calles, anclados al control de elecciones para el juego por el poder.
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sábado, 2 de julio de 2011

Los indignados



Por: Horacio Cárcamo Álvatrez
Un pequeño libro, no tiene más de 30 páginas, escrito por Stéphane Hessel se ha convertido en cuerpo de doctrina de la protesta social en España, y no es para menos.
“Indignaos”, el texto escrito en una prosa agradable plantea con absoluta sencillez el deber de la rebeldía e invita a “una verdadera insurrección contra los medios de comunicación que no proponen como horizonte para nuestra juventud más que el consumismo de masas, el desprecio de los más débiles y de la cultura, la amnesia generalizada y la competición a ultranza de todos contra todos”.
Hessel de 93 años, veterano del movimiento de resistencia y de las fuerzas combativas de la Francia libre (1940-1945), ha manifestado que su indignación fue contra el nazismo, él mismo conoció los horrores de los campos de concentración. Para Hessel la indignación de hoy es contra la absoluta decadencia, e invita a los jóvenes a indignarse contra algo en este mundo donde las cosas insoportables son muchas.
En su obra, best seller en Europa, el autor recuerda a los jóvenes que no pueden pasar de agache; les advierte que justificarse en el “yo no puedo hacer nada, yo me las apaño” solo les alcanza para lograr la resignación y mantener el statu quo del cual solo se benefician una minorías con privilegios. Si los jóvenes se comportan así, sentencia, pierden unos de los componentes indispensables del ser humano: “la capacidad de indignarse y el compromiso que nace de ella”.
Los españoles se resisten y se movilizan. La desesperanza les invadió el futuro y en las plazas expresan el desencanto con el presente. Las protestas del mundo Árabe cruzaron el Mediterráneo y se estacionaron en la Plaza del Sol donde los indignados reclaman cambios. Son muchas las razones de la indignación: crisis hipotecaria, de seguridad social, desempleo y por los salarios, que dejaron de ser el soporte de los derechos sociales.
La protesta, además, deslegitimo a los partidos políticos a quienes consideran agentes de la economía de mercado y responsables del deterioro de la sociedad de bienestar. Como el mayo francés del 68 los jóvenes en frases cortes escriben grandes compendios doctrinarios que diagnostican la problemática: “me sobra mes al final del salario”, “no falta dinero, sobran ladrones”. “esto no es una crisis, es una estafa”, son algunos de ellos.
Hessel afirma: “en situaciones como la presente, no deben existir espacios para la resignación o la apatía”. De igual manera invita a la protesta pacífica; “la violencia vuelve la espalda a la esperanza. Hay que preferir la esperanza, la esperanza de la no violencia. Es el camino que debemos aprender a seguir”. Es una referencia para quienes insisten en las armas como medio de obtener los saltos sociales. Hoy las revoluciones se hacen a través de las redes sociales, con la protesta y la irreverencia.
Por que en Colombia no nos indignamos? Buena pregunta; un país donde la mayoría están por debajo de los niveles de pobreza; abusados por políticos inescrupulosos, malos gobiernos, empresas de servicios públicos haraganes y estafadoras, guerrillas, paramilitarismo y delincuencia común es para que la protesta no cesara. La respuesta puede ser poca educación; la escasa escolaridad nos mantiene esclavizados, encadenados al cepo de la resignación.
Solo la farc-ep nos indigna, y se lo notificamos en las marchas, pero no es la única que nos produce daño.

sábado, 18 de junio de 2011

Legislación histórica



Por: Horacio Cárcamo Álvarez
La sanción de la ley de víctimas sin duda marca un punto bien alto en la historia del conflicto interno del país, y por las expectativas generadas esperamos sea el de partida hacia la reconciliación real de los colombianos.
El presidente Santos no disimuló la trascendencia del proyecto, hasta el punto, que personalmente se dirigió al Congreso de la República ha radicar lo que en aquel entonces era solamente un proyecto rescatado del naufragio político y enfrentado de nuevo a unas mayorías parlamentarias que ya lo habían abandonado en altamar. Con la certeza de quienes gobiernan para la posteridad, sin rodeo sentencio: “si esta ley se aprueba, habrá valido la pena ser presidente”.
La ley pone a prueba la sensibilidad de los colombianos. La crueldad de una guerra se puede medir en la cantidad de personas que la sufren, el grado de humanidad a la que llega una sociedad se puede medir en la generosidad con las víctimas, anotaba la revista Semana.
Nuestro conflicto es connatural a la conquista; la violencia y la fuerza fueron el argumento de penetración que utilizaron los españoles, quienes se apoderaron de las tierras de raizales a través del desplazamiento y el asesinato, victimizándolos en el nombre de Dios, o mejor, en nombre de la fe y con autorización divina del Vaticano.
El conflicto armado, cualquiera sea la orilla, crea un escenario de sufrimiento y dolor ante el cual el Estado y la sociedad no pueden ser indiferentes. Masacres, homicidios selectivos y desplazamientos de personas es la expresión más cruel de la guerra y tolerarla es la degradación fría de la sociedad.
La ley pone en la línea de prioridad a quienes, sin tener menos que ver, sufren más. A las víctimas: campesinos asesinados o desplazados para arrebatarles sus tierras o líderes sociales que se han rebelado contra el orden de discriminación y pobreza mediante el discurso, instrumento de la lucha democrática.
Hay una relación histórica entre la violencia y la tenencia de la tierra. Al respecto la Procuraduría General de la Nación ha dicho que entre 1.945 y 1.955 el 10 % de la población colombiana era desplazada; el país contaba con 18 millones de habitantes. En 1.997 el 72% de los desplazados tenían vínculos rurales, y el 13% de ellos habían vendido sus tierras por cuenta de la amenaza o el miedo.
Otros estudios indican que las zonas donde hay mayor concentración de la propiedad de la tierra se caracterizan, por ser asimismo, aquellas donde el crecimiento económico es menor, los salarios no son justos y la violencia es superior.
En las zonas de mayor concentración de la tierra el desplazamiento también es mayor, bien sea, por cuenta de terratenientes o narco paramilitares. Según datos del Incora estos últimos tienen el 42 % de las mejores tierras del país, y los pequeños propietarios aparecen solo con el 5.2%. Entre terratenientes y narco paramilitares tienen el 95% de las mejores tierras productivas del país.
La tierra es el motor del conflicto, por ello no resultara fácil para el gobierno reparar a cuatro millones de personas desarraigadas de sus territorios, y restituirles seis millones de hectáreas de tierras birladas por los señores de la guerra. El asesinato de líderes campesinos es un mensaje de quienes, Santos ha llamado la mano negra de izquierda y derecha.

lunes, 13 de junio de 2011

Aniversario de un sueño



Por: Horacio Cárcamo Álvarez
De pláceme se encuentra la Constitución Política de Colombia; hacen 20 años, el pueblo, como constituyente primario, delego en una Asamblea Nacional Constituyen poderes extraordinarios para definir una nueva carta que respondiera a los anhelos de justicia y paz pactados en un nuevo acuerdo social que vialvilizara sueños reprimidos por muchos años de confrontación, exclusión política, económica y social.
La indignación y el dolor por la muerte de Galán revoto la paciencia y en un acto revolucionario los colombianos, en particular los jóvenes, se movilizaron e impulsaron la séptima papeleta a través de la cual exigían una reforma constitucional por fuera del congreso de la república en el que no se sentían representados.
La idea de la revuelta social pacifica era dotar el Estado de herramientas efectivas que le permitieran responder a las expectativas de la sociedad, especialmente las concernientes a bienestar y dignidad.
Transformar la institucional y la política era un sentimiento popular elevado a la categoría de exigencia. Los estados de excepción desmentían la democracia y al amparo del estado de sitio se gobernaba. El Congreso de la República se convirtió en una entelequia bueno solo para el clientelismo y la corrupción, apéndice del Ejecutivo quien lo apartado de su principal función, la de hacer las leyes.
Desde el frente nacional la política se perdió en un laberinto de promiscuidad y desorden; las ideologías cedieron a las maquinarias y se secuestro al Estado para el beneficio propio. De esta manera se deterioro el tejido social y la convivencia. Las montañas y la clandestinidad era el refugio seguro para los jóvenes expresar las diferencias sin el riesgo de fusilamiento.
La Constitución Política del 91 cuenta entre sus logros el habernos sintonizados con el conjunto de las naciones civilizadas del mundo al comprometer con las finalidades del Estado y la sociedad civil una carta de derechos para dignificar al hombre y asegurarle la vida, la convivencia, el trabajo, el conocimiento, la libertad y la paz; todo ello, como lo manifiesta el maestro Diego Younez, dentro de un orden democrático y participativo.
El solo hecho de promulgar una constitución no alivia los males de la nación. De hecho, en plena vigencia de la constitución del 91 el país le ha correspondido padecer los males del narco paramilitarismo, con sus masacres, despojos, desplazamiento y desinstitucionalización, y los escándalos de corrupción más grande de la historia. Sin datos en la memoria están los asaltos al erario público en salud e infraestructura patrocinados por un modelo administrativo que premia la concentración de la riqueza no importa si esta es acosta de la pauperización de la sociedad.
La tutela es el logro más evidente de la Constitución; este mecanismo de protección de derechos facilita el acceso a la administración de justicia de manera efectiva. Queda pendiente más trabajo para volver realidad el anhelo de los constituyentes en la reforma política, la participación ciudadana, el pluralismo, etc.
No olvidemos dos cosas: esta Constitución solo tiene 20 años: doscientos cuatro menos que la de Filadelfia y doscientos menos que la francesa; y por otro lado al país le cayeron las peores plagas al mismo tiempo. Lincoln manifestaba que una constitución solo vive si se mantiene en el afecto de su pueblo y en el empeño cotidiano de defenderla y activarla.

lunes, 6 de junio de 2011

Cuestión de tiempo



Por: Horacio Cárcamo Álvarez
Después del cabildo abierto un amigo me conversaba que sus expectativas sobre la asistencia eran mayores a lo que pudo ver, y esto le hacía desconfiar del éxito del mismo; también un editorial de este periódico apuntaba en la misma dirección y agregaba, como si se tratara de un error, se acudiera a la reiterada costumbre de llenar auditorios con alumnos de planteles educativos.
Estoy convencido que la asistencia al evento, aunque no fue la ideal, no pudo ser mejor. Congregar de manera limpia y espontánea a más de setecientas personas en un recinto para hablar de problemas comunes y sensibles como el de los servicios públicos habla muy bien de la capacidad de convocatoria de sus organizadores, y aún más, indica que algo bueno para el futuro está pasando en Magangué.
Los vientos que soplan presagian mejores tiempos, la ciudadanía delibera y no esconde sus afanes por desvanecer los huracanes que la destruyen; la sociedad se prepara y organiza para propiciar la acción. Quienes aún no se percatan de lo que sucede son los gobernantes y se mantienen en el limbo administrativo, siguen en la diversión y se financian con la pobreza de la gente y la destrucción de la institucionalidad.
La presencia de estudiantes en el cabildo le aporto a la discusión beligerancia e irreverencia, dos elementos característicos en los jóvenes. De hecho la mejor intervención fue la de una alumna que se auto cedió la palabra en contra de quien presidía la mesa directiva del concejo y dijo unas verdades sin cálculo político ni premeditación, motivada solamente por la indignación que le produce a los de su generación un modelo económico y unos gobernantes que solo le garantizan incertidumbre y desconsuelo.
El mal gobierno, los despilfarros y la ruina moral del establecimiento tienen a la sociedad en estado de efervescencia, y si no acudieron en masa al cabildo, y de este no marcharon con su intendencia a tomarse la plaza Santander en la vecindad de la alcaldía para reclamar por el respeto a este pueblo y a su gente, no quiere decir que no esté pasando nada.
La sociedad civil organizada y la valerosa actuación de un puñado significativo de concejales han logro que se superara el miedo, el más ignominioso estado de una persona, solo comparable al de la esclavitud. La indignidad personal, esa que produce rabia, que vuelve insoportable las cosas, que genera impotencia y frustración, tal y cual lo manifiesta María Elvira Samper es cuestión que se percibe en todos los niveles de la sociedad.
En algún momento ese estado de rabia individual se transformara en colectiva, y ya nada ni nadie podrá aplazar la victoria popular, solo es cuestión de tiempo. Políticamente el régimen esta derrotado, los hechos superan sus discursos y se quedo sin defensa. Ahora falta convertir ese triunfo político en ganancia electoral; si no se logra en las elecciones de octubre será en las próximas, pero de todas formas el régimen tiene los días contados.
Mañana amanecerá un nuevo día, y la lucha es, para que entonces Magangué sea liberada; ningún imperio se mantuvo sin sabiduría y justicia y en esto la historia es severa y sin excepciones. Las organizaciones de la sociedad civil y el proyecto político Magangué Unida son los líderes que faltaron en otro tiempo. Para el gurú hindú Nisargadatta el futuro dejado a sí mismo, solamente repite el pasado. El cambie es ahora.

miércoles, 1 de junio de 2011

26-M, el Rinascita



26-M, el Rinascita
Por: Horacio Cárcamo Álvarez
Rinascita, este vocablo italiano significa renacimiento, y marca una época en la historia donde se redescubre al hombre como individuo y al mundo como armonía a través de la literatura, las ciencias y las artes. El renacimiento como movimiento cultural renueva la teoría política y tiene entre sus planteamientos la condición terrenal de la institución del gobierno, antepone la autoridad civil a la eclesiástica, propone la teoría de la división tripartita del poder, y la división de poderes entre la iglesia y Estado.
El cabildo abierto del jueves consecuencia de la presión social de la iniciativa popular liderado por el Foro Social Permanente por Magangué puede ser el hecho político mediante el cual se oficialice el inicio del renacimiento de la ciudad. La convocatoria ciudadana en el ágora de la democracia local dejo los lineamientos de un nuevo contrato social.
Es posible que los representantes del gobierno no lo hayan entendido, y más en este momento de partida cuando se encuentran recogiendo los corotos, pero aún así el mensaje es claro; la sociedad Magangueleña se encuentra en un grado de ilustración que le permite superar raquíticos esquemas de indiferencia, sumisión y miedo que en el pasado reciente le mantenían atolondrada.
De la realidad no se percatan las empresas de servicios públicos domiciliarios. El mal servicio que prestan, los abusos en la facturación y el atropello a los usuarios tienen crispados los ánimos en la sociedad. Estas empresas irresponsablemente no vislumbran los riesgos que para la convivencia ciudadana puede generar el seguir jugando al negocio.
En otro artículo manifestaba que Electrocosta lograría lo que la farc-ep no pudo en más de cincuenta años, y era sacar el pueblo a la calle hastiado de tanta opresión. Hoy esa posibilidad no solo se mantiene, sino que se acrecienta con la colaboración de sus iguales de aseo y alumbrado público.
Quienes ganan y quienes pierden. Indiscutiblemente el gran ganador es el foro Permanente por Magangué y la comunidad representada en los estamentos de la sociedad civil como: Cámara de Comercio, Tiempos de Vida, Mujeres Caribe, Rede paz, la Magangueleñidad, El Comunicador; dirigentes políticos como Chachi y Tito, quienes pretenden la rectoría de la alcaldía, con sus intervenciones lúcidas y gestores comunitarios que sorprendieron con conocimientos y oratoria.
Aunque el concejo como institución perdió por la inasistencia de algunos de sus ediles y el mutismo de otros, como si lo que ahí sucedia no les murmurara importancia, también gano con la intervención de quienes los hicieron: concejales desbordados en coraje y formación. No recuerdo de un caso similar donde un grupo de concejales denunciara públicamente al alcalde municipal de hechos que eventualmente lo pudiese comprometer disciplinaria y penalmente.
Los perdedores: las empresas de servicios públicos domiciliarios y sus gerentes, quienes además de cínicos en sus intervenciones resultaron mal educados al abandonar el recinto del cabildo, con excepción del gerente de Surtigas. También perdió la administración municipal; el alcalde no dio respuesta a las sindicaciones que le hicieron concejales y comunidad.
Del ministerio público se esperaba una actitud más consecuente con el evento; tanto la procuradora provincial como el personero municipal desertaron. El personero comió el pasa boca y se fue, que tal, y es quien vela por los derechos fundamentales de los ciudadanos. El representante de la súper servicios públicos no merece siquiera, una referencia: a que vino?